miércoles, 29 de octubre de 2014

El oro como ofrenda a los dioses...


Como la cabra tira al monte, no me puedo resistir ante la presencia de un Museo. Creo que estos espacios son verdaderos tesoros de conocimiento y están muy cerca de nosotros, sólo basta con permitirnos abrir sus puertas para advertir como se transforman en máquinas del tiempo, que nos conectan con nuestro pasado y nos ayudan a entender lo que somos. 


Basta entrar al Museo del Oro para darse cuenta del carácter mágico del lugar. Todo el legado de las culturas misteriosas, de la que sólo poseemos visiones fragmentarias, está ahí, a la vista de los visitantes. Lo que se expone es apenas lo poco que queda, en realidad lo que quedó después de la barbarie y el saqueo, un tesoro que ensoñaría cualquier bucanero. Cientos, miles de piezas sobrevivientes a la niebla de los días, al óxido del tiempo, nos dan a pensar que esta gente, nuestros antepasados, debieron ser nombrados Gente de Oro.


El Museo del Oro de Bogotá es considerado uno de los mejores del mundo (según Trip Advisor), es decir que, si viene por aquí y anda corto de tiempo, no se lo puede perder.
Comprende cerca de 34.000 piezas de oro, más 20.000 objetos óseos, líticos, cerámicos y textiles pertenecientes a 13 sociedades prehispánicas: Tumaco, Nariño, Cauca, Calima, San Agustín, Tierradentro, Tolima, Quimbaya, Muisca, Urabá y Chocó, Malagana, Zenú y Tairona.

Imagen utilizada por la cervecería Club Colombia.
 El Museo se divide en varios pisos. Uno de los más atractivos para mi, es la sala de Cosmología y Simbolismo, ubicada en el Tercer Piso. Cuando rozamos la mentalidad de los nativos, nos sorprenden sus atavios, las narigueras y pectorales, las diademas antropomorfas, los sellos de barro, los volantes de huso, entre tantas cosas para ver.
Nos acercamos a Los chamanes, siempre sentados, en permanente éxtasis y en trance, cuando sus orejas se vuelven cascabeles y de sus cuerpos aparecen plumas. Quizás, hace mucho tiempo soñaron en un futuro, se vieron eternos e inmortales en un Museo sin tiempo, en donde las personas de todo el planeta viajarían para conocer su mensaje.


 También, aquí se encuentra la pieza fundacional de este museo. Se trata de un "poporo de oro". Este recipiente se empleaba para mambear la hoja de coca hasta conseguir una forma de polvo utilizado en las ceremonias religiosas. El proceso de mambeado dependía de la región y las costumbres, pero lo usual era mezclar la hoja de coca con cal o cenizas de diferentes plantas para extraer todos sus alcaloides. Este es un proceso natural que forma parte de los ritos religiosos de las tribus indígenas y que aún perdura en nuestros días. En la Guajira colombiana utilizan cal, en Perú utilizan cenizas de plantas como la quinua o quínoa, mientras que numerosas tribus amazónicas mezclan las hojas con cenizas de yarumo. 
 A mediados del S. XIX se descubrió en una cueva subterránea en el noreste antioqueño en la que se halló una de las piezas más curiosas y, con el tiempo, más populares dentro y fuera de Colombia, el poporo quimbaya. 

Poporo quimbaya. Cauca medio. Período temprano 500 aC a 700 dC.
 Entre tanto para ver, existe una ofrenda muy representativa aquí, se trata de la Balsa Muisca que supuestamente se arrojaba como dádiva a la laguna de Guatavita.  
Ubicada en una oscura sala, en medio de una vitrina. En su interior, una balsa de oro. Es la balsa de El dorado y una de mis piezas favoritas. Quien la encontró se llama Cruz María Dimaté, un campesino que en 1856 la halló dentro de una vasija de cerámica en una pequeña cueva del municipio de Pasca, al sur de Bogotá. 
 Se desconoce con exactitud a la época que pertenece pero podría tratarse del período tardío de la cultura muisca entre 600 y 1600 después de Cristo. 
En el centro de la pieza se encuentra un personaje de gran importancia y tamaño destacado que se interpreta como el cacique. La figura central está rodeada por otros doce personajes menores.
Algunos portan bastones, los del frente llevan dos máscaras de jaguar y maracas de chamán en sus manos y en los muy pequeños, que están al borde de la balsa, puede reconocerse a los remeros.

Balsa muisca. Figura de ofrenda.

 La balsa representa la ceremonia de proclamación de un líder muisca, en la que el heredero era cubierto de polvo de oro y sus pies rodeados de oro y piedras preciosas, que posteriormente arrojaba en el centro de la laguna en una especie de ofrenda a los dioses. En la balsa de juncos que le conducía hasta el corazón del lago le acompañaba el cacique ataviado con plumas, coronas y brazaletes y escoltado por varios soldados. La ceremonia finalizaba en tierra, con danzas y bailes tribales.
 Fundida en una sola pieza en un molde de arcilla mediante la técnica de la cera perdida es de oro de alta ley (más de 80%) con plata y cobre. 


 El oro como metal sagrado, receptor de la energía del sol, estrella que da vida y la fuente de fertilidad en la cosmogonía de las sociedades precolombinas encarnaba un profundo significado. Los objetos de oro no fueron considerados símbolos de riqueza material. Subrayaban el prestigio y servían como ofrendas religiosas.

 

 "El oro se extrae de la tierra, se transforma, se usa, se hace símbolo y vuelve a la tierra como ofrenda".

Quizás este pensamiento pueda resumir la relación que los nativos tenían en función al metal. Quizás podamos aprender de ellos a desapegarnos de lo material, a convivir en armonía con la naturaleza, a internalizar la fórmula litúrgica "Memento homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris" 
Recuerda hombre, que eres polvo, y al polvo regresarás...


Para no olvidar:



martes, 21 de octubre de 2014

La fusión de MARIAZÚ...

No quería dejar pasar los días sin contarles algo que descubrí husmeando por el mundo virtual.  Me gusta mucho cuando, en un mix de causalidad y de casualidad, me topo con gente que hace buena música. El criterio que uso para decir que alguien hace buena música no se basa en conocimientos técnicos, sino que utilizo una regla más bien sensitiva donde inconscientemente surge un movimiento de patita,y simultáneamente los pelitos de la nuca se despiertan atentos para encontrarse con unas profundas ganas de repetir una y otras vez la misma canción.

En Colombia, este lugar del planeta al que le ha tocado ser testigo de conflictos y guerras, es también cuna de etnias y culturas que se funden en su música llena de color, donde suenan instrumentos y lenguajes de todas partes. En Bogotá, esta ciudad que me sorprende todo el tiempo, tiene bien guardadas algunas joyitas que hay que descubrir hasta en los rincones más inhóspitos. Aquí nació Mariazú. 



 
Mariazú hace música apta para los paladares amantes del jazz. 
Ellos se definen como un proyecto artístico, poético, ecológico y consciente.
Su música nació en Bogotá en el año 2009 del encuentro entre Sarah Marechal, parisina arrullada por el jazz y la bosa nova, y un conjunto de versátiles músicos de esta ciudad. Curiosos de mezclar lenguajes, ellos crean un sonido inédito y conmovedor, sensual como América Latina, libre como el jazz, irónico y comprometido como sabe ser la canción francesa.  


 En el año 2011 prepararon su primer sencillo: 4 Elementos; y el primer video clip de la banda "On the Planet", realizados en la casa de Sarah dentro del entorno que ella se ha construido desde su instalación en las montañas de Bogotá: la huerta, las gallinas, los amigos y toda la creatividad y la alegría que caracteriza a los colombianos. 
En esta primera grabación se siente esta experiencia de vida, el espíritu de improvisación y el compromiso político y ecológico...
A partir de esta experiencia, la visión ecologista de Mariazú ha seguido para desembocar en un nuevo trabajo interdisciplinario titulado RED-AGUA (Res-Eaux): una creación poética que junta música, performance, danza, creación audiovisual y plástica, para interpelar nuestra relación fisiológica, practica y simbólica al elemento central de la vida: el agua.



Si desean verlos en vivo y en directo estarán tocando el 1 de Noviembre en el Parque del Renacimiento (Calle 26# Cra. 22). Aquí les dejo el flyer...

La música de Mariazú es la unión concreta de dos culturas enlazadas en melodías que encierran un fuerte contenido social y ambiental y un compromiso hacia la vida...

 
"Ahí nos encontramos. No en Minca, sino en esta búsqueda de lo esencial, de lo real, de algo más cercano a lo que él y yo (y muchos más, lo sé) estamos empezando a percibir como justo y necesario: generando como un deber para los seres humanos el reconsiderar nuestra relación con la urbe, con el sentido de lo colectivo, con la sociedad en general. Un deber hacia la vida.” (Sarah Marechal)

Que la disfruten... ¡Salud!



martes, 23 de septiembre de 2014

Un día con BOTERO...

Adoro visitar Museos. Sola o acompañada, depende de mi estado de ánimo o de las circunstancias. 
El potente silencio de sus salas, el descubrimiento de una nueva mirada, la ilusión de ser parte de ese arte trascendente que se me ofrece, no sólo me brindan asombro sino el placer único de aproximarme a la sensibilidad que encierra cada obra.
 Bogotá tiene un arte monumentalista inconfundible, y esas expresiones 
tienen nombre y apellido: Fernando Botero.
Si fuera necesario escoger un adjetivo para calificarlo, tal vez mi mejor elección sería: reconocible. Sus figuras, sus volúmenes, sus trabajos no se parecen a ningún otro pintor. Funciona como un logotipo con una presencia internacional indiscutible, ya que se puede apreciar en mi querido Buenos Aires, en Tokio, en Múnich, en Milán, en París, en Madrid, en Punta del Este, en Caracas y la lista sigue. 
Botero es uno de los pocos artistas que se ha dado el lujo de exponer su trabajos en varias de las avenidas y plazas más famosas del mundo. 
Infinitas razones para conversar un poco con él.
 
"El estudio". 1990. Óleo sobre lienzo. En este pieza se puede ver a Botero retratándose frente a la modelo que posa para él.
Aprovechando la visita de Nora, nos surgieron las ganas de rodearnos de espacios y gente inspiradora, así que nos echamos a andar hacia el Museo Botero.  
Ubicado en el antiguo Palacio Arzobispal, de una arquitectura colonial y exquisitamente conservada, este espacio alberga la donación que el maestro realizó a la ciudad de Bogotá. Se trata de un total de 208 obras en exposición permanente. De las cuales, 85 pertenecen al arte universal y 123 de su propia autoría que incluyen dibujos, acuarelas, óleos, pasteles y esculturas.

"A la intolerancia debemos oponer el arte, porque el arte no es un capricho que adorna una sociedad, sino una necesidad espiritual que debe ser compartida con entusiasmo...para mi es un placer infinito saber que estas obras pertenecen hoy a Colombia".
(Palabras de Botero)
 
Al traspasar el umbral de entrada esta mano gigante, gordita y juguetona te dá la bienvenida. El gracioso conjunto de dedos bellamente tallados como si quisiera invitarnos a soñar y a olvidar otras manos que han ocupado hasta hoy nuestra memoria.
Y esto es sólo la mano. Imaginensé ustedes como será el resto del individuo que está dentro.


"Mano izquierda". Sin fecha. Escultura en bronce.

Así pues, para ampliar nuestra mirada nos alquilamos una audio guía y nos planificamos nuestro propio recorrido. En primer lugar, transitamos las salas que albergan arte universal y encontramos representantes como Monet, Baptiste-Camille, Renoir, Toulouse-Lautrec, Degas, Matisse, Dalí, Picasso, Miró y muchos más. 



"Busto retrospectivo de Mujer". Bronce. Salvador Dalí.

Luego, comenzamos a visualizar la abundante obra de Botero, y sus diferentes técnicas: lápiz sobre papel, óleo sobre lienzo, acuarelas y esculturas.

"Adán y Eva". 1990. Lápiz sobre papel.
 


Descubrimos que tanto sus esculturas como sus pinturas, se centran en la representación de figuras humanas y animales con los mismos volúmenes macizos, como una alabanza a la vida a través de formas rotundas.

"Mujer sentada con fruta". 1996. Escultura en bronce.

El jugador de proporciones...
 "Yo no pinto gordos. Pinto la naturaleza muerta volumétrica; todo es volumétrico.
Creo que el volumen es un elemento muy importante de la pintura, 
pero a mí me gusta el volumen. 
Una mujer bella  pintada tal como es, resulta de un superficialidad y vanalidad terrible." (Fernando Botero)

Monalisa. 1977. Óleo sobre lienzo.

A Botero no le gusta que le digan que pinta gordas, lo que puede observarse es un uso exagerado del volumen. No hay flacidez en la carne, sino son como esferas o cuerpos inflados. Pero su técnica, no sólo se aplica a los cuerpos, sino que se extiende a las sillas, las frutas, las flores, los animales y todo lo que toque su pincel parece apetitosamente comestible.


"Bananos". 1990. Óleo sobre lienzo.

"Canasta de frutas". 1997. Óleo sobre lienzo.

"Flores". 1988. Óleo sobre lienzo.


El artista antioqueño.
Botero nació en un abril del 1932 en las tierras cálidas de Medellín. Su gran pasión por los toros despertó su vocación de artista, ya que su primer pintura fue una acuarela taurina. Pero un día decidió partir hacia el mundo, estudiar, abrir sus espacios y crear sus propias formas.  Un autodidacta nato que nunca olvidó su origen. Tal es así, que el Museo de Antioquia ubicado en su ciudad natal, alberga sus donaciones desde 1975 en dos salas: la Sala Fernando Botero y la Sala Pedrito Botero, que lleva el nombre de su hijito fallecido a los 4 años en un accidente automovilístico.
Podría concluir que no dudo de su identidad, ni de su éxito, ni de su enorme generosidad. Pero voy a contarles una anécdota que suma: cuentan que cuando no tenía dinero para comprarle juguetes a sus hijos, recogía de las calles de Nueva York láminas de aluminio para crearles armaduras, espadas y un mundo de fantasía. 


"Leda y el cisne". 1995. Escultura en bronce. 




"Caballo". Escultura en mármol.
 Hoy, con 82 años cumplidos, vive en un pueblito de Italia donde sigue trabajando incansablemente con el mismo ardor y la misma pasión y lo hará igual que siempre, de pie y en silencio porque "ya no aspira a más"... 
porque Botero late, está vivo, como lo está este museo. 

Info por si ténes ganas de visitarlo:
Lugar: Calle 11# 4-41 (Bogotá)
Días y horarios: Lunes a sábado de 9 a 7 pm/ Domingos y festivos de 10 a 5 pm/ Cerrado los martes
Costo: Entrada libre y gratuita.
Servicio de visitas guiadas. 











lunes, 1 de septiembre de 2014

Escapada a TEODELINA...

Teodelina es el lugar que me vio crecer y adolescer...para mi es la familia, la infancia, la nostalgia entera. Cuando piso de nuevo estas tierras, me alcanzan esos olores que no tienen edad, los que arrastran todos los recuerdos juntos. Supongo que todos tenemos ese espacio donde podemos ir a buscarnos a nosotros mismos...y para mi ese lugar tiene el color de la pampa húmeda argentina...

Vista aérea de Teodelina, su entorno y su plaza Ituzaingó.

Tirando las coordenadas..
Ubicado en la provincia de Santa Fe (Argentina), sobre la ruta provincial 94, a 3 km del límite con la provincia de Buenos Aires y a 205 km de la ciudad de Rosario. De acuerdo al Censo 2010, aquí viven y conviven 6400 personas aproximadamente. Lleva un nombre (de origen germano) que significa "amable con el pueblo" y que pertenecía a la esposa del señor Alvear, quién generosamente donó estas tierras para su fundación, gestionada el 30 de Julio de 1875, convirtiéndose así, en uno de los pueblos más antiguos del sur santafesino.


Tierra de aventureros... 
Quizás muchos se soprendan que en un espacio tan pequeño se desarrollen actividades difíciles de encontrar en otros sitios de similares características. Es que siempre he pensado que en Teodelina, hay gente con muchas ganas de hacer cosas diferentes...una de esas, es la que armaron los aficionados de Parapente Teodelina. Parece que este grupo de entusiastas, se amigaron con los tornillos, los motores, las velas, juntos se dieron impulso y aprovechando las corrientes ascendentes, cobraron alas y se elevaron por los aires. Así fue que crearon este proyecto que fue contagiando a más voladores y "sin prisa pero sin pausa" llegaron a participar en un record GUINNES!

Fotos proporcionadas por Parapente Teodelina

El balneario y su laguna, íconos de la zona
 Recuerdo que las siestas de verano en Teode eran de un calor intenso, el sol calcinaba las calles y hasta la chicharra parecía ahogarse bajo el peso de Febo. En busca de alivio nos escapábamos hasta el "balneario". Siguiendo el trazo del Vía Crucis, llegábamos hasta su ingreso donde ya imaginábamos que el calor se calmaba y sentíamos que el agua se convertiría en un bálsamo para el alma.
Creo que si hay algo representativo, es el Balneario El Edén, no sólo por las dimensiones de la piscina, las propiedades del agua salada, sino también porque bajo las sombra de sus árboles pasábamos nuestra adolescencia y compartíamos los inolvidables campamentos de verano. Si habremos planificando horas y horas esa estadía, que se desarrollaría por 3 o 4 días, pero nos regalaría la oportunidad de sentirnos un poco "girls scouts".

Vista aérea de Balneario El Edén.

Sky acuático, pesca, kitesurf o windsurf son algunas de las opciones de deportes acuáticos que ofrece la Laguna El Chañar. A esto se le suma el kayak. Su nombre proviene de los "esquimales"  y la utilizaban para pescar o cazar. Hoy en día, existen tantos diseños o variantes como sus usos potenciales. Por ejemplo, las teodelinenses Flavia y Mariel, la utlizan no sólo para ejercitar el cuerpo, sino también como terapia "donde encuentran paz para depurar la mente de viejos guiones y recargar energías".
  
Ph Flavia Lettieri


Aquí las paredes también hablan...
Pintado con el propósito de "abrazar el territorio, sembrar afectos y reconocer historias", los artistas grandes y pequeños se congregaron para serpentear líneas y dejar huellas en las paredes de la Terminal de Ómnibus. Se colorearon parapentes, flamencos, a la Sra Teodelina Fernández de Alvear y al poeta Julio Gutierrez Martín, quien alguna vez escribió: " Aquí está Teodelina, alero secular de los viajeros, con música en las venas, con cantos en el alma, con versos en la sangre". 

Ph Flavia Lettieri
 
Por las noches
En mi pago, hay varias esquinitas que tienen sabor a barrio e invitan a charlar, comer y reír durante horas.  

Esquina 1: Bar de la Sociedad Española. Es emblemática. Aún conserva sus techos altos y su fachada original. Allí ofrecen unos lomitos completos para acompañar con cervezas, deliciosos!



Esquina 2: Parrilla Don Julián. Si deseas probar carne y de la buena, no podés dejar de visitarlos (o al menos eso hago yo). El asado y la atención son un combo de placer!


Esquina 3: Jass Bar. La ambientación y la música acompañan muy bien los ricos platos que despachan aquí. La opción que más me atrae son las pizzas acompañadas con un buen trago preparado por Juan o Anibal para relajar la velada.


¡A elegir tu ochava...y disfrutar!!

Postales de Agosto

Salir de casa en estos días fresquisimos se convierte en una proeza y solo asomo mi piecito a la calle si la ocasión realmente amerita. Dicho esto último, me calzé la bufanda al cuello y salí a recorrer la Plaza Ituzaingó para ver que encontraba. 




 y como dijo Atahualpa una vez: "para el que mira sin ver, la tierra es tierra nomás"...yo te vi Teodelina y me verás volver!



miércoles, 27 de agosto de 2014

Oasis de paz es el Jardín Botánico de Bogotá...

Colombia es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo, y si de contradicciones hablamos, pocos lugares ofrecen tanta tranquilidad como este espacio. Por eso, un Domingo como tantos otros, aprovechamos el solcito y elegimos salir a respirar vida mientras viajábamos a través de la naturaleza sin salir de la ciudad. Tal es así, que nos adentramos en el Jardín Botánico José Celestino Mutis. 


 El primer dato curioso que descubrimos, es que el nombre del lugar no coincide con el de su fundador quien fuera Enrique Pérez Arbeláez, un colombiano soñador y curioso por los brotes y semillas, que dedicó su vida a recolectarlas por el basto territorio nacional. 

En cambio, José Celestino Mutis fue un botánico y astrónomo español que realizó innumerables estudios sobre la flora y fauna de estas latitudes en la época colonial. ¿Imaginan al Sr. José a lomo de mula, cruzando ríos, adentrándose en bosques y selvas para descubrir la belleza natural de estas tierras? Tarea nada sencilla pero que rindió frutos: su expedición (que duró 33 años) logró catalogar 20 mil especies vegetales y 7 mil especies animales. 


En la entrada al Jardín, nos esperaba una amable señorita, cuyo nombre aún no conocíamos, que nos explicó las opciones de la visita: esperar unos minutos a que partiera un grupo con guía, o comenzar el recorrido por nuestra cuenta. La espera era corta y no lo dudamos. Un pequeño grupo se unió a nosotros y pronto comenzó el recorrido. Patricia, que así se llama la persona que nos recibió, resultó ser también nuestra guía. Su entusiasmo por la botánica en general y el Jardín en particular surgió desde el primer momento y espontáneamente nos contagió a todos. 

 
Paseamos por diferentes ecosistemas representados en el lugar donde Patricia nos invitaba a recoger hojas del suelo y romperlas para reconocer sus aromas, nos mostraba distintas estrategias de la supervivencia vegetal y hasta hicimos degustaciones del "moquillo". 
El recorrido de una hora se nos hizo corto y entendimos que muchas son las lecciones que se pueden extraer del estudio de las plantas.
 
Colibrí inmortalizado por Santiago Pernau.

Otra especie de colibrí fotografiado por Santiago Pernau.

El espacio se fundó en 1995 y conserva más de 2000 especies repartidas en 20 hectáreas las cuales están divididas por secciones. Su función no es sólo la de cobijar con su sombra a los paseantes sino servir como un intenso foco de divulgación científica y como centro de investigación. 

 
Fotografías que sensibilizan...Durante el paseo, nos descubrimos observando una exhibición fotográfica sobre impresionantes ballenas jorobadas. Luego, nos enteramos que se trata de una exposición denominada "Ruta de Gigantes- mamíferos acuáticos de Colombia", que busca estimular el avistamiento responsable de ballenas y delfines como una alternativa para generar ingresos a través del turismo sostenible, impulsando el aprovechamiento no letal y no extractivo de los cetáceos. 




 En Colombia el avistamiento de ballenas se da entre los meses de Junio y Noviembre en toda la costa del océano Pacífico, mientras que en el Orinoco y Amazonas se pueden observar los delfines rosados de río todo el año. 


Yoga en Domingo...
También nos enteramos que se ofrece clases de yoga abiertas y gratuitas todos los Domingos a las 9am en el Domo Herbal. Los profesores pertenecen a la Asociación Internacional de Yoga Yoghismo (AIYY). Así que sólo tenés que pagar la entrada al Jardín y disponer mente, cuerpo y alma al servicio de la meditación. De este modo, el Parque se transforma en un escenario que propicia la contemplación en armonía con la naturaleza.


Para más info: http://www.jbb.gov.co/jardin/
http://tallerdeexperiencias.org/?page_id=879

Como descubrimos el Jardín no es sólo un lugar de divulgación científica, sino que además es un espléndido espacio público con una armónica estética al servicio de los bogotanos. 
Bien vale una visita para concientizarnos que humanidad, naturaleza y ciencia se unen en un abrazo de razón y sentimientos..
¡Las puertas están abiertas!





martes, 19 de agosto de 2014

En ALIMENTARTE FOOD FESTIVAL se nutre una causa...

Cuando se construye desde la colectividad, surgen proyectos como ALIMENTARTE, pensados y trabajados para nutrir eventos que se extienden más allá de lo gastronómico, donde la participación de cada asistente hace la diferencia en la vida de las familias de los Policías de Colombia...

 Me enteré de esta propuesta de casualidad, mientras corría en el Parque del Virrey, visualicé una gigantografía hiper llamativa y pensé: ¿estos colores a que invitan?



¿Cómo surgió la movida?

En los años 90´, el narcotráfico pagaba 500.000 pesos (algo así como 250 dólares) por cada policía asesinado, y en Colombia morían 1000 anualmente. Con estas cifras, un puñado de empáticos corazones levantaron la mirada del propio ombligo y en 1998, crearon la Fundación Corazón Verde. Entidad sin fines de lucro, cuyo propósito es mejorar integralmente la vida de las viudas y huérfanos de la policía. No sólo opera en todo el ámbito nacional sino que llegan hasta los lugares más desprotegidos o anecúmene (como los conceptualizamos en Demografía) y la relevancia de su trabajo se basa en generar recursos a partir de proyectos sostenibles e innovadores que no dependen de donaciones, cuya meta final sea "win-win o ganancia para todos". 

A este equipo de constantes y compasivos, se les ocurrió crear Alimentarte Food Festival, festival que le abrió las puertas a más de 200 restaurantes y chefs que se han vinculado para acercarles a los bogotanos la oferta gastronómica local, regional, nacional e internacional! 

 
   
Convirtiéndose así, en un espacio multicultural donde podes encontrar diversos platos desde 15.000 hasta 30.000 pesos. También hay entradas exquisitas y opciones de postres para los más chiquitines!




En esta versión, se eligió la temática "Mundo con Boca" cuyo país invitado es Perú y "Colombia sí sabe" cuya vedette será la región Costa Caribe.


Como nos pareció un excelente plan para colaborar, hacia el Virrey nos encaminamos, convertido en esta oportunidad, en un escenario de la buena mesa! 
En este cambalache de estilos y ofertas culinarias, fue difícil la elección del menú, pero finalmente nos inclinamos por una, más que tentadora, paella marinera....



Para completar la experiencia, esta edición cuenta con agenda cultural como los eventos Alimentarte Restaurant Week y el Foro Gastronómico, donde se desarrollarán talleres prácticos y se dictarán conferencias académicas. Cita: 20 de Agosto en el Hotel J. W. Marriott

Fecha: 16, 17, 18, 23 y 24 de Agosto.
Hora: 10am a 8pm
Lugar: Carrera 15# 86A-50
Entrada Libre y gratuita.
Más data: http://fundacioncorazonverde.com/Contenido/Default.aspx?Id=341

Y de paso, aprovechás y te armás un picnic a tu medida entre saltimbancos, cantantes y juguetones que se despliegan en este espacio propio y original donde a nadie se le niega la entrada...



"Es en la crisis que nace la inventiva", estas palabras se le atribuyen a Einstein, lo cierto es que las rescaté porque muestran una mirada positiva sobre hechos negativos. Tomándolas como estandarte, comencé a escribir este post porque creo que cuando existen ejemplos concretos sobre solidaridad cotidiana y constructora de nuevos horizontes, uno tiene la obligación de contarlos.

Porque el relato no alimenta, lo que nutre profunda e incesantemente 
son los actos diarios.
El arte de vivir se llama ética, en cada uno la opción sigue abierta...